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Reflexiones humanas en tiempos de IA

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¿Nos envías la presentación?

Publicada el septiembre 5, 2025septiembre 11, 2025 por admin

Este es uno de los temas sobre los que más a menudo reflexiono pero sobre los que nunca me he atrevido a escribir, por miedo a que alguien se de, erróneamente, por aludido, o me perjudique en el plano laboral.

Vaya por delante que siempre cumplo las normas y ni siquiera las cuestiono. Pero eso no quita que reflexione internamente sobre algunas cosas que se normalizan y no entiendo el porqué.

Soy profesora de universidad, escuelas de negocio e imparto mis propios cursos a empresas y particulares. Últimamente, además, como estoy especializada en Inteligencia artificial, imparto bastantes charlas y conferencias, normalmente invitada por instituciones que las organizan.

Cuando preparas una presentación para impartir una asignatura en la universidad o alguna escuela, habitualmente el temario sigue una guía docente y suele ir implícito en tu contrato subir la presentación al campus virtual como parte de tu trabajo. Este no es para nada el caso sobre el que quiero reflexionar.

Mi reflexión suele ser sobre las charlas que imparto o las clases que cualquiera damos a empresas o a particulares.

Existe una costumbre estandarizada y normalizada desde hace años, de solicitar al ponente que envíe la presentación a los asistentes al terminar su ponencia, independientemente de que ellos hayan pagado por asistir o tu hayas cobrado por impartirlo, o del tema del que trate. Se da por hecho y se solicita. Yo misma me he unido a la petición cuando he asistido a un curso, y me ha sorprendido cuando los ponentes no han atendido a la solicitud.

Pero con el tiempo, lo he llegado a comprender en algunos casos.

Hasta ahora, yo impartía formación y charlas sobre ecommerce, marketing, WordPress y temas conocidos y sobre lo que existe mucha literatura online. Como parte de mi trabajo, me esfuerzo en hacer que mi presentación sea distinta, que mantenga la atención del alumno y cuido todos los detalles hasta el extremo. Cuando después de un curso me la solicitaban, tampoco me suponía un problema tan importante como para dedicarle un minuto a pensar sobre ello.

Empecé a reflexionar más sobre esto cuando empecé a impartir clases de inteligencia artificial.

Por el momento en el que vivimos, la irrupción tan brutal que ha supuesto en nuestras vidas y el desconocimiento generalizado de muchos de sus fundamentos, se trata de un tema un tanto especial, pero no dudo que pueda afectar a muchos otros temas.

Hace más de un año, escribí un libre titulado IA desde cero: Inteligencia Artificial explicada de forma fácil que se puede comprar e incluso lo tienes gratis si estás suscrito a Amazon Prime.

El objetivo del libro fue, en un momento muy inicial para el público en general, alertar y ayudar a todos los que no estaban prestando atención al tsunami que se avecinaba y del que yo llevaba más de un año aprendiendo y estudiando. Quiero decir con esto, que tenía como misión ayudar a otros, más que ganar dinero (quizás por ello lo autopubliqué y no lo puse en manos de una editorial que sin duda lo hubiera dado a conocer mucho más que yo).

Cuando doy una charla sobre IA me baso lógicamente en mi libro, en los ejemplos que pensé y sobre los que trabajé para escribirlo y que además, son ya tan conocidos para mi, que me salen de forma natural. Utilizo algunas de las imágenes y con ello, mis presentaciones, charlas o clases tienen ya mi forma de explicar, no sé si mejor o peor, pero sí distinta al resto.

Añado también que estoy bastante perpleja viendo como hay personas que sacan textos, ideas e incluso imágenes del libro para compartirlo en redes sociales, en sus clases o en sus vídeos. No tengo tiempo ladrar a cada perro con el que me cruce que diría Cervantes, pero ocurre a menudo.

Pero volvamos a la presentación de la clase y a lo que intento transmitir: la presentación de Power Point con la que das la clase.

Soy consciente de que hoy en día se tiende a minimizar esfuerzos. Apostaría a que más de un 80% de las presentaciones están hechas con IA y, siempre y cuando ayuden a que un alumno u oyente aprenda, no tengo nada que objetar. Pero yo no lo hago y dudo mucho que lo haga jamás.

Yo creo que la presentación (quiero decir el formato físico o digital) que acompaña a lo que tu dices en voz alta, es una herramienta más para hacer mejor tu trabajo. Todos son elementos a los que trato de prestar la máxima atención y cuidado: desde la forma de vestir, el tono que utilizas, los gestos, las pausas… y por supuesto, la presentación.

Tal vez yo le de más importancia que el resto. Trato de poner visuales que llamen la atención, o a veces incluso hacer reír a la audiencia, trato de que me sirva de guía o de enseñar algo que verbalmente es más difícil de comprender. Pero es, insisto, un elemento más.

Igual que no me parece bien que, cuando te expones a una audiencia, se te grabe y se comparta tu trabajo sin permiso (otra cosa que hemos normalizado con un profesor o ponente, pero que no hacemos con un médico o un abogado…) tampoco creo que en todos los casos, tengas que compartir con el público tu presentación.

Aclaro que hablo de algunos no de todos los casos. Pero si yo he trabajado y dedicado mi tiempo y esfuerzo a una de las partes de mi presentación, y esta incluye cosas que quiero mostrar en una clase o una conferencia, como acompañamiento a mi voz, pero no al resto de la humanidad… ¿por qué tengo que enviarla por correo a todo el mundo?

Nunca me he atrevido a reflexionar en voz alta o en público sobre esto. Tengo miedo de no saber explicarlo bien y que se perciba un ápice de egoísmo, porque nada más lejos de la realidad.

De hecho, lo que estoy haciendo como solución intermedia es ofrecer un pequeño manual con lo más importante del curso, en formato pdf y totalmente profesional y didáctico, pero sin las imágenes que no son necesarias y que yo utilizo únicamente como recurso para captar la atención, o los ejemplos que utilizo para tratar de explicar algo mejor o ese toque personal que no quiero dar a conocer fuera de esa sala.

Subrayo también en mi reflexión que vivimos en un mundo en el que se busca constantemente la visibilidad, el ser viral, el conseguir muchos seguidores aunque no te sirvan para nada… y yo ahí también soy rara. Puede que la mayoría de ponentes o profesores quieran que se comparta su charla en redes sociales, o que la gente vea lo bien que lo hacen… Yo sigo creyendo en lo personal, en lo cercano y en vivir las cosas en vez de guardarlas en tu ordenador o en tu galería de fotos del teléfono, pero de ese tema, ya hablaremos en otro momento.

De momento, como suelo hacer en este blog, únicamente reflexiono sobre ello, sin buscar una respuesta.

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