Skip to content

REAL VOICES

Reflexiones humanas en tiempos de IA

Menu
  • Inicio
Menu

La autenticidad no es rentable

Publicada el septiembre 13, 2025 por admin

Lo he visto antes. Lo viví con la llegada de internet en el año 2000 trabajando dentro de la industria y lo estoy viendo ahora (con la dimensión exacerbada y exagerada que dan las redes sociales a todo).

Vivimos dentro de otro “gran mercado persa”, con vendedores de humo, charlatanes, insistiendo en venderte lo que ni ellos conocen bien.

Intentan sacar rédito y dinero fácil de este río revuelto que presupone ganancia de pescadores, como reza el refranero español. Gritan a los cuatro vientos que si les sigues, guardas su publicación, la compartes o comentas la palabra [insértese aquí cualquier palabra], serán capaces de mostrarte cómo hacer las cosas sin esfuerzo, como trabajar dos horas a la semana, como imitar el modelo de negocio que les hizo ganar miles de euros cada mes,… bfff. Agotador. Realmente agotador.

En los últimos meses, me veo rodeada de un un ruido insoportable del que hay días que no logro alejarme.

He dedicado tres años de mi vida a estudiar modelos y arquitecturas de inteligencia artificial, he dedicado todo mi tiempo a escribir dos libros, a dar formación a empresas, algunas de ellas muy conocidas e incluso al mismísimo ejército, pero el bullicio de esos mercaderes haciendo ruido para vender su curso, su consultoría o copiando textos de ChatGPT para parecer eruditos de la IA en un post o comentario oportunista en LinkedIn, a veces consiguen agotarme y lo que es peor, desalentarme.

Sabemos que dentro de unos meses, como pasa con cada tendencia tecnológica o en redes sociales o cada «idea novedosa» que alguien defiende buscando originalidad, dirán que no, que eso no era lo que funcionaba y se volverán a erigir abanderados de otro “todo el mundo hace/dice (lo que sea), pero solo yo sé la verdad absoluta”.

Tengo 51 años. He vivido muchas cosas. He visto, como madre y como profesional, cómo lo que se defendía a capa y espada un año, se aborrecía al siguiente. Muchas veces he acertado con mis predicciones y mis elecciones, y muchas otras he sido víctima de creerme los consejos o sentencias que alguien daba alegremente. Pero si lago bueno tiene la edad es que a base de palos, acabas aprendiendo a identificar las tonterías, a los vendedores de humo y las cosas absurdas, antes de que la mayoría se de cuenta de que no tienen ningún sentido.

Pero este texto no pretende, para nada, ser una queja hacia los que ocupan puestos que no merecen a través de esa venta de humo. Tampoco es una queja al intrusismo profesional o al ruido que generan quienes lo ejercen. Bueno es que, en realidad, este texto ni tan siquiera es una queja. Es más bien cierta melancolía, cierta tristeza, cierta desazón.

Siempre he defendido la autenticidad. Y lo he hecho desde la posición de alguien que tuvo millones de visitas en sus blogs y no quiso monetizarlos, desde la posición de alguien que, en su día, renunció voluntariamente a que marcas le regalaran todo tipo de productos cuando no creía en alguna de ella, o cuando lo que pedían a cambio, era fácil de cumplir pero no encajaba con sus principios. Desde la posición de quien, sin embargo, ha pasado alguna noche mirando al techo pensando cómo llegar a fin de mes y tras dudarlo algún instante, ha creído que elegir el camino correcto siempre merecía la pena.

La autenticidad no es rentable. Nunca lo ha sido. Y por desgracia (sí, por desgracia) tengo algo en mi interior que se empeña en perseguirla a toda costa. Es algo que yo no elijo, no sé si es la educación que he recibido, o lo llevo en los genes, o se debe a alguna constelación que se alineó el día que nací, pero no puedo vivir con injusticias ni dejar de perseguir lo auténtico.

Así que os podéis imaginar como me siento leyendo y visitando redes sociales, medios de comunicación o publicidades en estos tiempos. Y por mi trabajo, por desgracia, no me queda otra que cruzarme con ellas.

Vivimos en un momento en el que todo es falso. Hemos pasado de quejarnos de la «falsedad» de las redes sociales porque alguien compartía un buen momento o se ponía un filtro (que incluso vaya usted a saber si lejos de querer mostrar algo irreal, escondía algún complejo o inseguridad), a querer mostrar lo bien que escribimos, lo cultos que somos, o todo lo que sabemos, a golpe de pedírselo en la intimidad a ChatGTP, pensando que nadie nos ve.

Hemos pasado de criticar lo falso a utilizarlo en nuestro propio beneficio.

Hace unos días, sonreía viendo un vídeo en Instagram en el que un cantante, desde el escenario, criticaba la basura que eran las redes sociales. El post tenía miles de likes, miles de comentarios diciendo que «qué maravilla que alguien lo diga«, asegurando que el mensaje era cierto… pero todas esas interacciones que aplaudían a quien criticaba el uso de las redes sociales se hacían desde una red social, utilizando una red social ¿soy la única que lo ve completamente absurdo y sin sentido?. En fin.

El mudo de la IA va muy deprisa. Incluso si lograras encerrarte en un búnker y aislarte del ruido de charlatanes y vendedores de aceite de serpiente, seguirías abrumado con tanta novedad diaria.

Noticias, avances, y en mi caso, artículos que leer, que entender y que tratar de explicar a quienes quieran conocerlos, sin tratar de venderles un curso o perdirles que «me sigan para no perderse nada«, te roban el tiempo y la paz.

Sigo intentando controlarlo. Sigo intentando que no me robe la paz, ni la objetividad. Sigo intentanto y prometiéndome cada mañana mientras me preparo el café que no me generará ningún tipo de reacción el circo mediático al que asistiremos sin querer, un día más.

Y sobre todo, que seguiré haciendo lo correcto, siguiendo mi intuición y confiando en que, incluso en tiempos de IA, la autenticidad SIEMPRE merecerá la pena.

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Recent Posts

  • Más allá de lo académico
  • ¿Podemos grabar la sesión?
  • Secret gardens in my mind
  • El sinsentido de la IA
  • Pon un colibrí en tu vida (o agradece si ya lo tienes)
  • La autenticidad no es rentable
  • Nadie va a venir
  • De las videollamadas
  • ¿Nos envías la presentación?
  • De la cercanía y sus peligros
  • 2 de septiembre… abro paraguas.
  • La disciplina de un profesor
  • 1 de septiembre
  • Hello world!

Archives

  • enero 2026
  • diciembre 2025
  • noviembre 2025
  • septiembre 2025

Blog personal.

info@realvoices.es