Skip to content

REAL VOICES

Reflexiones humanas en tiempos de IA

Menu
  • Inicio
Menu

2 de septiembre… abro paraguas.

Publicada el septiembre 2, 2025septiembre 2, 2025 por admin

Ya expliqué que este verano ha sido distinto.

No tanto por los lugares que he visitado, que también, sino por algo más personal, algo en mi interior.

Sin tratar de ponerme mística ni profunda, llevo días intentando buscar dentro de mi por qué, por primera vez en mucho tiempo me he sentido un poco en paz (y digo «un poco» porque creo firmemente que el mundo en el que vivimos y mi forma de ser no serán compatibles nunca con ese estado de «paz total» que algunos siguen persiguiendo… y que tampoco yo estoy segura de querer).

Es verdad que he desconectado y, por primera vez en años (no exagero, «en años»), no solo no he encendido el ordenador (este fenómeno paranormal ocurrió en agosto durante mi viaje a China), sino que he dormido sin despertarme durante 10 días.

La vuelta a Madrid y sus circunstancias me han permitido mantener (ya con el ordenador a pleno rendimiento y con mis inevitables despertares a media noche) cierta calma interior.

Sabiendo que la calma es efímera y que todo vuelve siempre a la normalidad, llevo días tratando de encontrar cual es la esencia de esta pseudo-paz interior para tratar de preservarla cuando llegue el otoño.

El teléfono, las prisas, el trabajo, las lavadoras y los deadlines son inevitables, así que tengo dos objetivos claros (que, en realidad, llevo años persiguiendo): uno es minimizar el número de cosas que me pueden alterar y otra es que las que me irritan, lo hagan cada vez menos. Así que lo primero es tratar de detectar qué cosas me inquietan para intentar protegerme de ellas.

La agenda es una de ellas. Soy de las que siempre dice sí a todo en el terreno laboral. Para mi una de las principales desventajas de ser autónoma (porque ventajas aún no he encontrado) es la incertidumbre. Llevo 18 años y nunca me ha faltado el trabajo, pero como no me anuncio ni promociono, y vivo del boca a boca, de que se acuerden de mi para determinados proyectos, nunca sé a ciencia cierta mis ingresos futuros ni lo que durarán los ingresos periódicos que en mi caso, son pocos. Así que tiendo a decir a todo que sí, no vaya a ser que pase una oportunidad y luego me haga falta.

Ello me lleva a no poder planificar correctamente, tener días agotadores y otros de poca actividad en los que, o bien estoy exhausta, o bien dedico a mis poco rentables pero motivadores side projects.

Vivo cerca de un colegio. Ello no tendría mayor importancia si no fuera uno de los motivos de mi estrés diario. Como la entrada al colegio coincide con la del paseo que damos mi perrita y yo, tengo que hacer un esfuerzo titánico (que rara vez consigo) por no enfadarme, irritarme o ponerme nerviosa viendo cada día cómo hay más de 10 coches aparcados en la acera que me impiden el paso, coches que atraviesan por mi calle a velocidades increíbles para ahorrarse un atasco o ganar los 2 minutos que han perdido al salir de casa y personas nerviosas, de mal humor que pagan con una servidora su ira mañanera cuando les digo que están, por ejemplo, impidiendo el paso.

No ayuda nada que mi perrita se ponga nerviosa cuando por nuestro camino habitual aparecen niños, personas, bicis, coches y ello, unido a mis esfuerzos por mantenerla calmada a pesar de los tirones de la correa, me acabe dislocando un hombro a menudo. No hay autocontrol ni estado de la mente muy zen capaz de resistir a 25 tirones por minuto, creedme.

Estuve meses hasta que conseguí controlarlo. Unos días llegaba a casa enfadada, otros nerviosa, y bastante a menudo, llorando por algo impertinente que me habían dicho. Me parece tan ridículo escribirlo como pensarlo, pero es una realidad.

Creo que parte de ese enfado es por la molestia que ocasionan pero el verdadero problema para mi, la principal fuente de estrés, es la injusticia, el ver que se saltan las normas, y siendo yo muy de no meterme en la vida de nadie, me frustra esa actitud.

Me afectan mucho los comentarios de otras personas. Mi amiga Ana se reía hace años cuando le contaba que una mala cara o un comentario de una cajera del supermercado me podía arruinar el día. De todas formas, también diré que llevo años intentando mejorar esto y me encanta poder ver que voy consiguiendo muchísimos avances.

Aún hay días e los que el mundo me gana la batalla, pero me alegra comprobar que cada vez son menos. A los pocos días de esos sofocones matutinos con los padres del colegio que tiran el coche en mitad de la calle, me voy calmando. Pero este año no quiero pasar ni siquiera por esas semanas de «adaptación».

Intentaré, como hago siempre, con todas mis fuerzas, intentar que no me afecte a la salud. Ni mental ni física, que es algo que desde que cumplí 50 tiendo a preservar como un tesoro.

Decía Taylor Swift hace poco en un podcast que «tienes que preservar tu energía como un bien de lujo. No todo el mundo ha invertido en ti como para merecer que a ti eso te importe. No todo el mundo se la puede permitir«.

Me parece que va a ser uno de mis mindsets este año.

No todo el mundo se merece la energía ni la paz que te roba.

Por eso creo que debemos preservarla y protegerla, y por ello, para proteger la mía, este 2 de septiembre… abro paraguas.

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Recent Posts

  • Más allá de lo académico
  • ¿Podemos grabar la sesión?
  • Secret gardens in my mind
  • El sinsentido de la IA
  • Pon un colibrí en tu vida (o agradece si ya lo tienes)
  • La autenticidad no es rentable
  • Nadie va a venir
  • De las videollamadas
  • ¿Nos envías la presentación?
  • De la cercanía y sus peligros
  • 2 de septiembre… abro paraguas.
  • La disciplina de un profesor
  • 1 de septiembre
  • Hello world!

Archives

  • enero 2026
  • diciembre 2025
  • noviembre 2025
  • septiembre 2025

Blog personal.

info@realvoices.es